BIORGEST. Cataluña
La buena práctica surge de una necesidad muy concreta en muchos montes públicos mediterráneos: las intervenciones forestales suelen orientarse a la prevención de incendios, la producción o el mantenimiento general del monte, pero no siempre incorporan de forma sistemática criterios dirigidos a mejorar la biodiversidad. En numerosos rodales esto se traduce en estructuras homogéneas, exceso de competencia, escasez de madera muerta, falta de árboles de gran porte o con microhábitats y poca diversidad de ambientes a pequeña escala.
En Cataluña, las actuaciones se desarrollaron en rodales demostrativos situados en distintas comarcas y espacios forestales de alto valor ecológico, previamente inventariados para conocer su estado selvícola y su potencial de acogida de biodiversidad. A partir de ese análisis inicial se definieron intervenciones específicas adaptadas a cada tipo de masa, de forma que la mejora ecológica no dependiera de dejar de gestionar el monte, sino de gestionar de otra manera, con criterios más completos y orientados a la conservación.
La actuación consistió en ejecutar trabajos forestales sobre rodales mediterráneos de Cataluña introduciendo medidas concretas de conservación dentro de la selvicultura ordinaria. No se trató únicamente de aclarar o reducir densidad, sino de seleccionar qué elementos debían mantenerse, cuáles debían potenciarse y cómo debía modificarse la estructura del bosque para aumentar su valor ecológico. La intervención combinó diagnóstico, marcaje, ejecución de tratamientos y seguimiento posterior.
El objetivo general fue demostrar que es posible mejorar la biodiversidad mediante actuaciones forestales planificadas y viables en montes gestionados. Los objetivos específicos fueron conservar árboles y elementos singulares, incrementar la heterogeneidad estructural, mantener o generar madera muerta, favorecer procesos de madurez en determinados rodales, reducir competencia y estrés hídrico y obtener un modelo de intervención replicable en otros montes públicos. Las medidas se definieron a partir del diagnóstico selvícola y de la aplicación del Índice de Biodiversidad Potencial, utilizado para identificar carencias y priorizar actuaciones de conservación dentro de cada masa forestal.
Metodología
La metodología de la actuación se basó en intervenir el monte desde una lógica de mejora ecológica integrada en la gestión forestal. El primer paso fue realizar un diagnóstico inicial de cada rodal. Para ello se recopilaron datos geográficos, estructurales y silvícolas, y se evaluó el estado de conservación mediante inventarios y la aplicación del Índice de Biodiversidad Potencial. Esta fase permitió identificar la densidad del arbolado, la composición específica, la presencia de árboles de interés, la cantidad de madera muerta, la diversidad de estratos y otros elementos relevantes para decidir qué tratamiento era el más adecuado en cada caso.
Con esta información se diseñaron intervenciones adaptadas a cada rodal. El criterio principal no fue aplicar un modelo uniforme, sino ajustar la intensidad y el tipo de tratamiento a las necesidades detectadas. En los rodales intervenidos se marcaron previamente los elementos enfocados a la biodiversidad que debían conservarse, tales como árboles grandes, pies con cavidades o singularidades, estructuras de interés ecológico. Esta fase de señalamiento fue esencial para que la ejecución material de los trabajos forestales no eliminara elementos valiosos, sino que los incorporara como parte central de la actuación.
Los tratamientos ejecutados incluyeron claras y clareos selectivos para reducir competencia, favorecer la estabilidad de los pies mejor conformados y generar una estructura menos uniforme. También se aplicaron medidas para conservar o incrementar la presencia de madera muerta y otros elementos favorables para fauna, flora y hongos forestales. En algunos casos se buscó abrir pequeños espacios o diversificar la cubierta para favorecer procesos de regeneración y aumentar la variedad de nichos dentro del rodal. Paralelamente, determinados rodales se reservaron como referencia o se orientaron hacia una evolución más natural, con el fin de comparar respuestas y valorar los distintos grados de intervención.
Tras la ejecución, la metodología incluyó seguimiento y evaluación. La comparación entre rodales intervenidos, zonas control y rodales a evolución natural permitió valorar los cambios generados por las actuaciones. Así, la metodología no se limitó a la ejecución de trabajos silvícolas, sino que incorporó un proceso completo: diagnóstico previo, diseño de medidas, marcaje de elementos de conservación, ejecución de tratamientos y seguimiento de sus efectos, generando un modelo útil para la gestión futura de montes públicos con objetivos de biodiversidad.
Resultados
Los principales resultados fueron visibles en la estructura y funcionalidad de los rodales intervenidos. En primer lugar, los tratamientos permitieron transformar masas excesivamente homogéneas en bosques con mayor diversidad estructural. La reducción de competencia favoreció una mejor distribución del espacio y de los recursos entre los árboles remanentes, disminuyendo situaciones de estrés y mejorando la estabilidad general de la masa.
En segundo lugar, las actuaciones permitieron conservar y poner en valor elementos que normalmente pasan desapercibidos en una gestión forestal convencional. El señalamiento previo evitó la eliminación de árboles con interés ecológico, estructuras singulares y componentes necesarios para muchas especies forestales. La incorporación de estos criterios aumentó la complejidad del hábitat y mejoró la capacidad del rodal para albergar biodiversidad asociada a bosques mejor conservados. Según el balance final difundido por el proyecto, las intervenciones no provocaron efectos negativos sobre la biodiversidad y sí contribuyeron a mejorar los indicadores ecológicos evaluados.
Otro resultado importante fue demostrar que la mejora de la biodiversidad puede lograrse mediante actuaciones forestales técnicamente viables. Los trabajos ejecutados no quedaron en una propuesta teórica, sino que se materializaron en 22 rodales demostrativos, cuya evolución posterior pudo analizarse. El hecho de que los tratamientos se aplicaran en condiciones reales de gestión aporta un valor añadido, ya que confirma que las medidas son compatibles con la operativa forestal y con la planificación ordinaria de montes y espacios públicos.
Además, las actuaciones mostraron beneficios complementarios para la resiliencia del bosque. Los modelos aplicados mejoran los indicadores de biodiversidad y al mismo tiempo reducen competencia y estrés hídrico, incrementando el crecimiento, la vitalidad de las masas y su capacidad de adaptación frente al cambio climático. También se señala una reducción de la vulnerabilidad ante incendios, especialmente allí donde la estructura resultante disminuye la continuidad vertical y horizontal del combustible. De este modo, el resultado no fue solo un bosque con más valor ecológico, sino también un bosque potencialmente más estable y preparado frente a perturbaciones futuras.
Datos
| Tipo de entidad |
Autonómica
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|---|---|
| Nombre entidad |
Generalitat de Catalunya
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Ultima actualización: 17/03/2026 09:55