
Restauración hidrologicoforestal y refugios de fauna. Almería
En 1904, comienzan las primeras repoblaciones con carácter protector destinadas a la contención de escorrentías de las aguas de la cuenca del rio Guadalentín, uno de los principales tributarios del Segura. La necesidad de estas actuaciones deriva de la peculiaridad del terreno en muchos de los montes de Almería, con fuertes pendientes en suelos desnudos.
De la necesidad de gestionar esas masas de coníferas, tanto por sanidad como por prevención de incendios forestales y la escasa rentabilidad del aprovechamiento maderero, provocado principalmente por los altos costes de la extracción, surge la necesidad de optimizar esos productos resultantes de la acción selvícola, aportándole utilidad en el propio terreno. De manera que tanto los recursos materiales como los de personal, se emplean en complementar dos actuaciones: a la vez que realizan claras y clareos, se ejecutan albarradas frente a la erosión y refugios para fauna.
La Buena Práctica, descrita se centra en dos actuaciones principales, generadas de la actividad selvícola desarrollada en el Parque Natural de Sierra de Maria y Los Vélez.
Estas actuaciones surgen de la necesidad de optimizar los recursos destinados a la conservación y mantenimiento de las masas de coníferas de repoblación, con carácter protector.
1. Por un lado, la construcción de albarradas en pequeñas cárcavas incipientes, que sirve como oportunidad de regulación hidrologicoforestal, corrigiendo barrancos, reteniendo suelo y reduciendo el caudal punta.
2. Por otro lado, la construcción de refugios para pequeña fauna (roedores, lacértidos, mustélidos, lagomorfos, entre otras) que permite proporcionar refugio durante los primeros años tras las actuaciones selvícolas, ya que es el momento en el que menos disponibilidad de abrigo existe en el sotobosque.
CARACTERÍSTICAS DEL TERRENO
● Superficie: 300 ha.
● Rango altitudinal: 500- 1.500 msnm.
● Pendientes: 30 - > 45 %
● Región fitoclimática: Bosques mediterráneos.
● Tipo de Hábitat: Masas de coníferas de repoblación
● Vegetación: Pinus halepensis, Pinus nigra, Pinus pinaster.
- Objetivo general:
El objetivo principal es el aprovechamiento de subproductos de la actividad forestal, para la retención de suelo, evitar episodios de escorrentías y corregir cárcavas incipientes, que, con el paso de los procesos climáticos, puedan desencadenar en problemas mayores. - Objetivo específico:
Como objetivo secundario y complementario al principal, se encuentra la creación de refugios para fauna, generando oportunidades de abrigo a individuos, que, tras un proceso de actuaciones silvícolas, se encuentran en estado de exposición antes sus principales predadores.
Metodología
En cuanto al primer objetivo, de construir albarradas de pequeño y mediano tamaño, perpendiculares a las líneas de drenaje, la metodología a seguir posterior a las actuaciones de claras y clareos consiste en:
- Una primera fase de descortezado y apilado de los pies seleccionados y apeados en la actuación silvícola. El descortezado previo, previene la proliferación de plagas de xilófagos en el territorio.
- Posteriormente, se realiza el tronzado a la medida de la cárcava donde se vaya a construir la albarrada, según las características del cauce y del propio terreno.
- A continuación, se realiza el hincado de los perfiles metálicos, que soportaran las trozas de troncos y dará solidez y viabilidad a la albarrada, estos perfiles, cuyas dimensiones pueden variar según las características del terreno, se recomiendan de al menos una longitud de 1,5 – 2 m.
- Finalmente, el hueco generado por la albarrada de rellena con astilla y restos de biomasa de la propia actuación silvícola, para dar una mayor consistencia a la misma.

La metodología a seguir con el objetivo secundario o complementario es muy similar a las fases anteriores, aunque con alguna variación:
- Una primera fase de descortezado para prevenir plagas de xilófagos y apilado de los pies seleccionados y apeados en las actuación selvícola.
- Posteriormente se realiza un apilado de forma irregular de las ramas cortadas, con las de mayor diámetro en los niveles más bajos y los de diámetro menor en niveles superiores, de forma que se cree una abundante red de huecos por donde puedan acceder diferentes especies de fauna menor.
- Finalmente se utiliza el ramaje de las copas para cubrir toda la estructura creada, quedando así un sistema de refugio de un tamaño entre 10 – 12 m. de diámetro y una altura de 1,5 – 2 m. En las actuaciones realizadas se han construido en torno a 1-2 refugios por hectárea tratada, generando una amplia red de refugios a lo largo del territorio.

Los plazos para la realización de estas Buenas Prácticas son de 2-3 días, por actuación, y suele realizarse a la par de los tratamientos selvícolas.
Esta Buena Práctica ha contado con financiación pública mediante fondos FEDER. El presupuesto por cada una de las albarradas o los refugios de fauna se valoran entre los 150-200 € por actuación.
Como factor relevante de la Buena Práctica, es necesario destacar el aprovechamiento del producto de las cortas, que de otra forma quedarían sobre el terreno, generando diversos problemas o siendo retirados con un alto coste, debido a las características del terreno, escarpado e inaccesible con maquinaria mecanizada.
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Ultima actualización: 31/03/2025 10:33